En mala época me han mandado hablar de tendencias, porque si los 90s fueros escuetos, los 00s se quedan en suspiros. ¿Se han parado a fijarse en los últimos números de revistas de moda? ¿Dónde quedarán las famosisímas BIBLIAS de 500 páginas de antaño que Vogue ofrecía cada apertura de temporada? ¿Lo comprimieron en 200 tristes paginas con más publicidad de perfumes que de “vuittones”? ¿Dónde estan los publicitantes?
Desde hace años hay desorden, batalla de exageraciones sin trono asignado y poca correlacción entre las tendencias. En definitiva; AUSENCIA DE NOVEDAD. La AUSENCIA de ESENCIA es creativa, profunda y alarmante… Si no somos capaces de reinventarnos en épocas con tanta necesidad de venta y satisfacción ¿Cuándo lo haremos?
Lo cierto es que desde aquel concepto que revolucionó el mundo entero y que tanto (nos) gusta nombrar a los estilistas, la “democratización de la moda” junto a la globalizacion, (internet llevandose la palma) ha acelerado y de qué manera nuestras necesidades de cambio estético siendo un auténtico reto, mantener en el armario dos temporadas seguidas un jersey de H&M, sin que parezcamos tan vintage como Inmanol Arias en “Cuéntame”. Esto, desgasta a cualquier industria y sobretodo, a todas las cabecitas pensantes y adivinadores de futuras necesidades del mercado…
A los artistas nos gusta resguardarnos en que es sólo vinculativo a “la recesión” y frustración de la oscuridad generalizada, cuando en verdad, sufrimos crisis creativas cada vez que nuestro jefe nos corta más y más el camino de la libertad de expresión y nos dan trabajos más y más concretos siendo el pan de cada día. Otros se atreven a bautizarlo como década del minimalismo y los mas optimistas hablan del acompañamiento al “fin de decada” apostando por un inicio “rompedor”.
Sea cual sea la causa, el hecho es CRISIS, y como en todas, tiene varias respuestas sociales y en estas, estéticas. De acuerdo a ello, podemos ejemplarizar con series boom del momento y buenos ejemplos a las opciones estéticas del momento: Gossip Girl y Skins
Blair Waldford personaje de Gossip Girl y Alexa Chung ,una leccion de buen gusto
Gossip Girl, archiconocida serie made in EEUU inspirada en 4 niñas pijas de Manhattan con preocupaciones… ¿triviales?
En este público , atención porque no tardaremos en ver desfilar un lunes cualquiera a las señoras en el súper, los visones que una vez pagaron a plazos y que la harán olvidar por un momento, que su hijo se ha tenido que poner a trabajar en Telepizza para poder costear su carrera, o no pueden permitirse la leche Pascual siendo cualquier marca blanca mejor opción. Las mas jóvenes optarán por el perfume más “señorial” del mercado, mientras los padres, novios y abuelos, sacan brillo al Mercedes. Los escaparates ya se visten “preppys” (pijo en ingles) y… ¿Será cierto ? Todos hemos añadido a nuestra colección de zapatos, unos impecables “Loafers” , una blazer de botones dorados y una trenca de las que odiábamos que nos vistiera mamá para ir a clase.
Efectivamente, el juego de aparentar lo que no somos, no lo elegiriamos en circuntancias económicas “normales”, pero hoy sí importa. Estilismo.
Skins es la opción contradictoria menos humilde, precisamente porque los consumidores de esta cultura y estética no andan precisamente descalzos… El juego que llevan mascando desde hace años las celebrities como Marykate Olsen o Courtney Love; vestir a lo pobre. Recargados y estudiadísimos estilismos dignos del Bronx. No necesariamente “adoptados” del low cost y reminiscencia teen. Pantalones rotos, camisas de cuadros de tres tallas superiores, pelo desordenado, deportivas destrozadas y camisetas desgastadas. Estilismos vulgares, medias de rejilla, oros de bisutería, maquillaje exagerado y sujetadores a la vista ¿Amy Winehouse? ¿Estás ahí?

Effy, la “Avril Lavigne” de Bristol y el street-style orgulloso
Contrarios pero encontrados, divertido mientras no se aplique con severidad. Tiñe tu armarios de loafers y camisas de leñador, ¡No te cases con ninguno! Disfruta interpretando, demostrando y sobretodo… Vistiendo mostrándote.